OPINIÓN | Radio Priego, polemizar para engañar

OPINIÓN || Paco Secilla González

Paco Secilla González

Paco Secilla González

En una ocasión, el periodista polaco Ryszard Kapuściński afirmó que «para ser periodista hay que ser buena persona ante todo”. Sin querer enmendar a este gran teórico y maestro del periodismo contemporáneo, sumaría también otros elementos a las virtudes del buen comunicador, como el amor a la profesión, el compañerismo, o el sentido de la equidad y la objetividad, además de demostrar profesionalidad en su labor, entre otros muchos valores. Este compendio de cualidades y preparación universitaria son los que forjan a un periodista.

Pues bien. Resulta que examinando los medios locales de nuestra comarca sólo en la Radio Municipal de Priego de Córdoba hay dos periodistas titulados. Sí. Esa radio de la que tanto hablan ciertas personas con el interés de polemizar continuamente, a base de falsedades, y para la que tienen proposiciones de futuro aparentemente positivas y participativas, pero que encierran el oscuro interés personal y económico de recuperar el control sobre un medio que ya controlaron y del que quieren volver a erigirse como principales y únicos protagonistas.

La radio de Priego fue adjudicada en diciembre de 2016 a una empresa, que con arreglo a la legalidad que exigía una licitación, presentó la mejor oferta de las dos que concurrieron. Una oferta que, hoy día, se cumple incluso por encima de lo comprometido inicialmente. Entonces, ¿por qué tanta polémica?

La respuesta es bien clara. De ambas ofertas, la que no venció aún no ha admitido su condición de perdedora. Un segundo puesto -porque no hubo más ofertantes- ganado a pulso ya que su propuesta estaba diseñada para trabajar menos de lo que lo venía haciendo y llevarse más dinero. Que no nos lleven a engaño.

Desde ese momento, comenzó un periplo de constantes despropósitos y una oda al pataleo con el claro objetivo de desacreditar a la radio municipal y a su equipo de profesionales. En esta disparatada cruzada, cabe destacar la denuncia presentada ante el Sindicato de Periodistas de Andalucía por considerar ‘ilegal’ la situación de este medio público y su adjudicación. El mismísimo Ramón María del Valle-Inclán sentiría rubor ante semejante esperpento, ya que tachar de ilegal a un medio por el simple hecho de no seguir controlándolo es, cuanto menos, fruto de la desesperación de alguien a quien se le han cerrado todas las puertas y, sin ningún tipo de escrúpulo ni decencia profesional -si es que alguna vez la tuvo-, intenta recuperar con uñas y dientes lo que un proceso transparente, legal y cristalino otorgó a otra empresa con mejor oferta.

Y me pregunto, ¿hubiera denunciado como ‘ilegal’ la misma emisora en el caso de haber ganado la licitación? Ya les digo que no. Y voy más allá: ¿un sindicato que dice defender los intereses de la profesión puede admitir una queja de una persona que no es periodista, y que además carga contra una empresa que cuenta con dos periodistas en plantilla? Seamos serios.

Quienes quieren crear polémica no lo hacen por amor a la radio, y muchísimo menos por un loable sentido de la ciudadanía. Más bien, por intereses personales o colectivos.

Pero ahí no termina la cosa. Esta señora, además, ha utilizado fraudulentamente la marca ‘Radio Priego’, pese a no formar parte del organigrama de la emisora municipal y sin permiso ni del Ayuntamiento ni de la empresa adjudicataria, con claros interés personales durante casi dos años. Por un lado, manteniendo la antigua web y llegando incluso a suplantar el logotipo de la actual Radio Priego y, también -agárrense a sus asientos- llegando a acreditarse en eventos y concertar entrevistas haciéndose pasar como profesional de la casa. Casos que en su momento detectamos, nos sonrojaron, y que nos obligaron a dar explicaciones ante productoras, artistas y personajes de relevancia que, en todos los casos, entendieron con una benevolencia digna de mención.

Pues bien, ahora vuelve a la carga, con aliados que se dejan instrumentalizar y una vez más con proposiciones cargadas de intereses personales ocultos, como en anteriores ocasiones, pero que dejan traslucir su objetivo prioritario: tratar de desestabilizar y generar polémica en torno a una radio que, por primera vez, funciona. Ahora resulta que hay una corriente que se une a su causa promoviendo una radio municipal gestionada por una empresa pública, bajo el mantra de que una emisora local debe ser «participativa y de todos y todas». Y me pregunto: ¿es qué ahora no lo es?, ¿alguna vez se ha negado a algún vecino o colectivo su participación en la Radio Municipal?. Y no sólo es participativa, sino que además lleva la radio a la calle con programas especiales en eventos de interés para la localidad -AgroPriego, actos de la DOP, Congreso Nacional de Lactancia Materna, y un largo etcétera-, cubre por vez primera las sesiones plenarias del Ayuntamiento en directo, y además, el pasado verano, organizó un taller de radio al que acudió una veintena de jóvenes de la localidad y del que han surgido buenas ideas y programas que, por carencias técnicas y la ausencia de un estudio de grabación, aún permanecen aparcados pero que, próximamente, pasaran a formar parte de la parrilla de la radio de todos.

La verdad sólo es una, y en esta ocasión la pretensión de esta señora junto al grupo que la apoya es, aparentemente, la creación de una empresa pública que gestione Radio Priego, ya que por el actual -y totalmente legal- procedimiento les ha resultado imposible, por el mero hecho de querer trabajar menos y ganar más que los que actualmente la gestionan.

Pero, que hablen los números. Actualmente Radio Priego tiene un coste para el Ayuntamiento, y como consecuencia para el bolsillo de sus contribuyentes, de unos 2.400 euros (más IVA) con los que se sufragan los gastos de salario de dos periodistas profesionales, un colaborador de directo, las labores técnicas y las aportaciones a los colaboradores de programas temáticos y musicales. Ya estira la cosa, ¿eh?.
Pues bien, como es deber del periodismo, contrastemos: ¿cuál sería el coste de una empresa pública?. El plan está claro. Para ofrecer la misma programación se necesitarían dos periodistas titulados, porque aunque este dato se les haya pasado a los promotores, la Ley no permite la contratación pública para el desarrollo de una función especifica si no se tiene la titulación adecuada, en este caso la licenciatura o grado en Periodismo, lo que supondría un gasto salarial de 3.200 euros, según convenio, más una aportación a la Seguridad Social de 2.106 euros. Algo que quedaría ahí, de suponer que son unos superdotados y no precisan otro profesional que se ocupe de la parte técnica. En ese caso, entre salario y seguridad social, sumaría otros 1.500 euros a la cuenta. Y de paso, desde el convencimiento de que algún aliado a esta causa habrá pensado ser administrativo y algún otro ser director al igual que en todas las empresas públicas, los números ya se disparan si sumamos además los gastos fijos de servicios básicos como limpieza, comunicaciones o electricidad, entre otros muchos.

¿Se ha informado a los vecinos de Priego y sus aldeas de todo esto?. Resulta inverosímil que a la vez que muchos de ellos, también activistas en otros lares, critican la existencia de toda empresa pública en el municipio, como por ejemplo la que gestiona el servicio de agua, quieran ahora crear otra, ¿no les parece?.

Que la Radio de Priego podría ser mejor, no lo niego, y por ello se trabaja día tras día con los pocos recursos que hay. Pero, que hubiera una empresa que por 2400 euros mensuales estuviese dispuesta a hacer lo que actualmente se hace, les aseguro que no. Y así quedó demostrado legalmente en el proceso de adjudicación.

En definitiva, quienes quieren crear polémica no lo hacen por amor a la radio, y muchísimo menos por un loable sentido de la ciudadanía. Más bien, por intereses personales o colectivos, en este segundo caso siempre bajo la tenue pero oscura sombra de la política bananera. Quizás sea momento, si tan imbuidos del espíritu del buen periodismo se hallan, de hacer suyas las palabras del maestro Kapuściński, y así dejar de hacer más daño a una radio que es, y seguirá siendo, de Priego y de sus gentes.

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